lunes, 7 de mayo de 2012

Lo miro y me cuesta creerlo: ese nene que ahora corre, baila, canta, aplaude, zapatea, gira y rie, era hasta ayer un bebito de dias que no hablaba ni reia, que solo dormia y tomaba la leche. Tan indefenso era, solo dependia de mama y papa. Lo miro en este momento jugando con sus chiches y no puedo recordar el momento en que empezo a ser independiente, una personita, pequena pero con autonomia, que ya decide lo que quiere y lo que no, que desarrolla dia a dia su caracter.
Casi un metro de ternura y una sonrisa que encandila, cada vez que dice "mama" mi alma se siente viva. Y como si fuera poco, me da unos abrazos tan intensos, que puedo sentir el amor en estado puro.
Si, ese chiquito tan especial para mi, era no hace tanto tiempo atras mi pichoncito recien nacido, que no sabiamos que personalidad poseeria, ni que color de ojos tendria, ni como seria el sonido de su vocecita. Hoy se todo eso y mucho mas y verlo crecer cada dia es (aunque debo admitir, un poco doloroso por lo rapido que pasa el tiempo) la experiencia mas linda y gratificante que cualquier mujer puede pedir. Ese  bebito que se convierte cada dia en un señorcito.