miércoles, 19 de marzo de 2014

Miedos de un bebe al nacer

Cuenta la leyenda que un niño estaba por nacer y un día le dijo a Dios…..
Dicen que se me va a enviar mañana a la tierra, pero ¿como vivire tan pequeño e indefenso como soy yo?
Dios le contesto: Entre muchos angeles escogi uno para ti que te estara esperando… El te cuidara.

Pero dime, Aqui en el cielo no hago mas que cantar y sonreir, eso basta para ser felíz.
Tu angel te cantara y te sonreira todos los dias, sentiras su amor y serás felíz.

¿Como entender cuando la gente me hable si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres?
Tu angel te dira las palabras mas dulces y mas tiernas que puedas escuchar, y con mucha paciencia te enseñara a hablar.

¿Y que hara cuando tenga que hablar contigo?
Tu angel te juntara las manitos y te enseñara a orar.

He oido que en la tierra hay hombres malos ¿Quien me defenderá?
Tu angel te defendera, a costa de su propia vida.

Pero estare triste por que no te vere mas.
Tu Angel te hablara siempre de mi y te enseñara el camino para que regreses a mi presencia, aunque yo estare siempre a tu lado.

En ese instante una gran paz reinaba en el cielo pero ya se oian voces terrestes y el niño presuroso repetia suavemente:
Dios mio ya me voy, dime su nombre ¿Cómo se llama mi angel?
Dios contesto:
SU NOMBRE NO IMPORTA, TU SOLO LE DIRAS: “MAMÁ”

"LO ESTAS MAL ACOSTUMBRANDO A LOS BRAZOS" me afirmo el verdulero. Diselo a la naturaleza que lo ubico 9 meses cerca de mi corazon, 9 meses al compas de mi respiracion, 9 meses en compañia de mi voz. Ella lo mal acostumbro primero, que sabiamente lleno mis pechos lecheros, para seguir siendo uno los dos. Que te explique la naturaleza por que me sonrie cuando estoy mal y me estira los brazos loco de amor. Que lo estoy mal criando en brazos? cuando no me pide zapatos ni un auto de lujo, tan solo que lo tome, por besos babosos a cambio. No me niego a sus brazos, porque negarme seria reprimir el amor mas puro e incondicional, me pide brazos porque despues de pasar casi un año tan unidos como jamas lo volveremos a estar, nuestro unico consuelo es abrazarnos, para no extrañarnos tanto y amarnos mas y mas. Despues de todo, mas temprano que tarde aprendera a caminar y todo esto sera un hermoso recuerdo, de cuando una vez el fue bebe y mis brazos eran todo para el. Asi que señor verdulero, sin duda la naturaleza es mas sabia que ambos, lo que para usted es "mal acostumbrarlo a los brazos" ella le llama AMAR, MAMAR, MAMÁ, ni los arboles sueltan sus frutos pequeños, los cargan, hasta que estén listos...
A veces es muy duro convertirse en madre.
Sí: vale la pena.
Sí: es la experiencia más poderosa que puede llegar a vivir una
mujer.
Sí: nada te marca tanto como el momento en que sostienes por fin en
brazos al hijo que acaba de salir de ti, deliciosamente sucio, húmedo, caliente, y te mira
a los ojos como diciendo: te conozco.
Pero es duro.
Y no sólo se trata de la falta de sueño, de las secuelas del parto, de los cuidados que
demanda un recién nacido (¡tan pequeñito y tan exigente!), ni siquiera del cóctel de
hormonas que te deja turuleta hasta varias semanas
después. Tampoco la falta de experiencia y la
incertidumbre acerca de si lo estás haciendo bien o no,
ni las propias dudas y comentarios de familiares
bienintencionados pero que no hacen sino disparar tu
propia inseguridad, tu miedo.
Es bastante más que eso. Es la ruptura total y
repentina con tu propia identidad, con aquello que
hasta el momento de parir te había definido: tus proyectos, tus ambiciones, tu trabajo,
tus amigos, tu cuerpo, y todo aquello que llamabas tuyo. Tu tiempo. Tu vida.
Es mirarte al espejo mientras tu criaturita está prendada a tu pecho, y no reconocerte.
¿En qué momento te convertiste en esta mujer ojerosa que no tiene un minuto ni para
darse una ducha? ¿Quién es ella? ¿Quién eres ahora?
Sigues siendo tú, sólo que una versión más grande de ti misma. Pero al principio no lo
sabes. Al principio no te encuentras. No hay nada que logre vincular esta nueva vida tuya
de cambios de pañal, tetadas a deshoras y canciones de cuna, con aquella otra vida que
parece tan remota, aquella en la que ibas y venías a tu antojo, disponías de tu tiempo y te
pertenecías.
Porque, claro, todo tu ser es ahora para otro. Y ese otro se está alimentando de ti, no
sólo de tu leche, sino también de tus caricias, de tus canciones, de tus palabras, de tu
calor. Y el tiempo pasa, desde luego que pasa. Llegará el momento en el que, sin darte
cuenta casi, las tomas se acorten y las horas de sueño nocturno se alarguen. Tu bebé
aprenderá a sostener la cabeza, luego a darse la vuelta, luego a gatear. El día menos
pensado te regalará una sonrisa y pensarás que todo el esfuerzo ha sido poco. Un día te
dirá mamá. Lo verás correr en el parque, subirse solo al tobogán, jugar con otros niños,
garabatear las primeras letras que te mostrará orgulloso. Y por nada del mundo querrás
cambiarte por esa otra que eras, y que tan poco sabía acerca del amor..
Autora: Vivian Watson Molina

martes, 18 de marzo de 2014

Empezar salita de tres no es nada facil... no lo digo por mi hijo que entro corriendo a los brazos de la seño, sino por mi que quede haciendo puchero en la entrada.
Como explicar esa sensacion agridulce de sentir que el pichocinto se asoma por debajo del ala, que es hermoso verlos volar pero esas horitas de silencio en casa me hacen bastante ruido. Y pensar que yo hace un tiempo queria tener un par de horas para mi, para descansar un poco (porque confieso que estar 24 horas con el peque puede llegar a ser bastante estresante) y ahora estoy 15 minutos antes de la hora de salida, parada en la puerta del jardin (como si eso hiciera que los nenes salgan antes!!)
Y llega el momento mas esperado: ver esa sonrisita que se asoma detras del delantal de la seño y viene corriendo a abrazarme al grito de "Mamiiiiiii" y caminar esas cuadras juntos mientras me cuenta las cosas que hicieron con los amiguitos. Y me doy cuenta cuanto crecio, y cuanto crece dia a dia, y lo maravilloso que es poder acompañarlo y tener la suerte de estar todos los dias con el. Muchas veces me replantee haber dejado mi trabajo para quedarme con el pero me doy cuenta que fue la mejor decision que pude haber tomado ya que lo mejor que podemos regalarle a nuestros hijos es nuestro tiempo para criarlos y compartir con ellos. Y tambien es un regalo a nosotros mismos, porque no hay nada mas lindo que pasar los dias con mi persona favorita en el mundo.